40 años de conservación que impulsan nuevas oportunidades en el turismo de observación de aves

A lo largo de las rutas migratorias del continente, miles de aves playeras recorren cada año distancias que conectan hemisferios, ecosistemas y paisajes muy distintos entre sí. En ese mismo mapa vivo de movimiento y descanso, el turismo de observación de aves comienza a consolidarse como una oportunidad concreta para fortalecer el vínculo entre conservación y desarrollo local. 

Durante estas cuatro décadas, la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras (RHRAP) ha demostrado que proteger hábitats críticos no es solo una tarea ecológica, sino también un proceso profundamente humano, que se construye a partir de relaciones entre personas, organizaciones y comunidades. Ese enfoque colaborativo abre nuevas posibilidades para que la conservación genere beneficios tangibles y nuevas formas de conexión con la naturaleza. 

Los Sitios RHRAP, no solo cumplen un rol ecológico fundamental, sino que también ofrecen escenarios únicos para el aviturismo. En este contexto, la observación de aves se posiciona como una actividad con alto potencial ya que atrae a visitantes interesados en experiencias auténticas, fomenta estadías más prolongadas y genera demanda por servicios locales como el guiado, la gastronomía y el alojamiento. 

Hoy, distintos sitios de la RHRAP están incorporando el aviturismo como una herramienta complementaria, capaz de generar experiencias donde la biodiversidad, la cultura y las comunidades locales se encuentran. 

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Observatorio de aviturismo en sitio RHRAP Humedales de Maullín.

 

Foto: Claudio Delgado 

Aviturismo como herramienta de conservación en el sur de Chile 

Desde la Fundación Conservación Marina, Claudio Delgado, quien desde 2015 ha coordinado el proyecto de conservación en los sitios RHRAP Humedales de Maullín y Humedales Orientales de Chiloé ha trabajado en vincular la protección de aves y humedales con el turismo y su reconocimiento como Santuario de la Naturaleza.  Su experiencia en investigación sobre ecología y migración de aves playeras le ha permitido ver cómo el aviturismo puede convertirse en un puente entre ciencia, comunidad y desarrollo local.

“En los últimos años, el turismo de observación de aves ha pasado de ser una actividad incipiente a una herramienta concreta de conservación, donde las aves playeras no solo generan conocimiento, sino también oportunidades reales para las comunidades locales”, explicó Claudio. Este proceso ha traído avances importantes, como una mayor valoración social de las aves y el desarrollo de iniciativas económicas compatibles con la conservación, pero también ha evidenciado desafíos clave: la necesidad de fortalecer la planificación, la regulación y la gobernanza local para evitar nuevas presiones sobre ecosistemas frágiles”.

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Salida de observación de aves en los Humedales Orientalales de Chiloé

Foto: Claudio Delgado

De la pasión personal al desarrollo local en Argentina

“De niño siempre tuve cierta admiración por las aves. Con el paso de los años descubrí la fotografía, empecé a unir ambos pasatiempos y allí nació un camino que me llevó a conocerlas y estudiarlas”, cuenta Ezequiel Vivas, fotógrafo de naturaleza.

En esa travesía, el encuentro con otras personas que compartían la misma pasión lo llevó, en 2018, a comenzar a ofrecer servicios como guía de observación de aves. Uno de los destinos que marcó ese camino fue el sitio RHRAP Laguna Mar Chiquita, en Argentina, un territorio del que, según relata, se enamoraba con cada salida.

En 2020, junto a Gustavo Bruno, impulsó la creación de una guía de campo sobre este humedal, que alberga cientos de miles de aves playeras durante el verano en el hemisferio sur, además de la población más importante de Flamenco Austral (Phoenicopterus chilensis). La publicación del libro fue un hito personal que, poco tiempo después, coincidió con un nuevo reconocimiento de un área más amplia donde se incluye el Sitio RHRAP, como el Parque Nacional Ansenuza.

“Hace unos años decidí mudarme a Ansenuza por la creciente demanda que genera el turismo de observación de aves. Por otro lado, ingresé a la ONG Aves Argentinas donde realizo monitoreos y censo de aves playeras permitiéndome descubrir nuevas experiencias. Cuidar este gran lago salado es cuidar las aves que tanto disfruto observar”.

Ezequiel Vivas. 

Historias como la de Ezequiel en Ansenuza también reflejan un aspecto cada vez más valorado, el bienestar que genera el contacto con la naturaleza. Investigaciones recientes sugieren que actividades como la observación de aves pueden contribuir a reducir el estrés, fortalecer la atención y favorecer la salud cognitiva a medida que las personas envejecen. En un mundo cada vez más acelerado, estas experiencias ofrecen una pausa para reconectar con la naturaleza y con uno mismo.

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Falaropo Tricolor (Phalaropus tricolor)

Foto: Ezequiel Vivas 

Aviturismo en Paraguay

En Paraguay, este potencial también se refleja en trayectorias personales y experiencias colectivas que han acompañado el crecimiento del interés por la observación de aves. Entre 2010 y 2011, durante un evento en Asunción, llegó a mis manos un pequeño folleto titulado Aves de Asunción – Miniguía. Aquel material, sencillo pero inspirador, despertó una curiosidad que, con el tiempo, se transformó en un punto de partida dentro de mi camino profesional en la conservación.

Años después, ese interés se tradujo en la coordinación del primer curso de aviturismo en el país, llevado a cabo en tres ciudades (Asunción, Alto Verá e Itapúa), implementado por Guyra Paraguay. Una de las lecciones más significativas de esa experiencia fue descubrir cómo las aves tienen la capacidad de reunir a personas muy diversas: estudiantes, docentes y curiosos de distintos ámbitos encontraron en la observación de aves una forma distinta de acercarse a la naturaleza.

Actualmente, esa misma conexión se hace visible en el Sitio RHRAP Bahía de Asunción, sitio que a pesar de los desafíos que enfrenta, como la presión urbana, la contaminación y la pérdida de hábitat, sigue siendo refugio para especies migratorias y residentes, y un espacio donde la ciudad y la naturaleza aún se encuentran.

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 Integrantes del primer Curso de Aviturismo en Paraguay en 2015.

Foto: Nathalia Aguilar 

Con una red consolidada a escala hemisférica, la RHRAP continúa abriendo oportunidades para fortalecer el vínculo entre conservación, comunidades y naturaleza. El turismo de observación de aves, en sus múltiples formas, desde festivales y salidas guiadas hasta iniciativas de ciencia ciudadana, puede convertirse en una herramienta poderosa para apoyar economías locales, promover el valor de los ecosistemas y consolidar una cultura de conservación que trascienda fronteras.

Estas experiencias proponen una forma distinta de relacionarnos con los paisajes que habitamos y con las especies que los recorren. Tal vez allí radique uno de sus mayores valores, las aves playeras nos recuerdan que la conservación no sucede de manera aislada, sino en movimiento, conectando personas, historias, culturas y ecosistemas a lo largo del continente.