Red Hemisfrica de Reservas para Aves Playeras

El fenómeno de las aves playeras

Las aves playeras en Argentina
Photo Credit: Patricia Gonzalez
La historia de la vida de las aves playeras es una crónica de vida al borde de la supervivencia. Las aves playeras parecen obedecer un mandato biológico imposible de ignorar que las mantiene desplazándose a un ritmo acelerado a lo largo del Hemisferio Occidental. El mes de junio en sus zonas de reproducción en el ártico ofrece muchas horas diarias de sol. Cuando se pone frío en Norteamérica, buscan hábitats en las latitudes del extremo sur en donde otra vez es verano. Al tener el doble de horas de luz que en Norteamérica, las aves playeras disponen del doble de tiempo para abastecerse y almacenar energía. La constante fuerza motivadora es el alimento: para estas aves migratorias, nunca falta mucho para su siguiente viaje. Por su búsqueda de alimento y zonas de reproducción en todo el mundo, no tienen un hogar fijo, sino muchos. Por consiguiente, son difíciles de rastrear, monitorear, y en consecuencia de proteger.

Aunque la mayoría de las aves playeras se recuperó de la matanza generalizada de fines del siglo XIX e inicios del siglo XX que han sufrido a manos de los cazadores, la recuperación no fue en absoluto completa. En el caso de muchas especies, la tendencia se revirtió, y una red mundial de científicos y voluntarios se esfuerza por comprender el reto de los peligros naturales e inducidos por el hombre que enfrentan estas intrépidas aves migratorias con la esperanza de poner freno a su disminución. Para ciertas especies, se trata de una carrera contra el tiempo.

Peligro en números
Especies como Calidris canutus y Calidris alpina que se concentran en grandes cantidades en una sola zona son vulnerables. La pérdida de un área crucial de descanso podría significar la destrucción de toda la población de una ruta migratoria de aves playeras. Por ejemplo: Los 30.000 individuos de Calidris canutus que se alimentan de los huevos del cangrejo bayoneta en Mispillion Harbor, Bahía de Delaware, son sumamente vulnerables a la alteración humana de dicho recurso, o inclusive a una tormenta catastrófica.


“La industria arrocera de California se complace en participar en la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras. Cada año, nuestros arrozales proporcionan más de 540.000 acres de valioso hábitat de descanso y nidificación para hasta 14 especies de aves playeras que se desplazan a lo largo de la ruta migratoria del Pacífico. En un año dado, esto significa que de 200.000 a 300.000 aves playeras utilizan los arrozales del Valle de Sacramento. Aunque cultivamos arroz de grano grande y mediano, los arrozales de California además dan “alojamiento y desayuno” a 235 especies de vida silvestre.”

Paul Buttner
Gerente de Asuntos Medio Ambientales
California Rice Commission


Situación crítica de Calidris canutus

Teniendo en cuenta que las migraciones anuales de Calidris canutus abarcan 20.000 millas (32.180 km) entre los puntos extremos de Norte y Sudamérica, parece un milagro que aproximadamente un 8% sobreviva para volver y reproducirse al año siguiente.

Calidris canutus llega a la Bahía de Delaware pesando entre 90 y 100 gramos. Allí engordan hasta pesar 220 gramos (a veces, llegan a 240, y entonces apenas si pueden volar).

El aumento de peso corporal de un 180% no es más que el comienzo de la increíble transformación fisiológica y anatómica que experimentan estas aves. Mientras se engordan a base de huevos de cangrejo bayoneta, el hígado triplica su tamaño y los músculos de vuelo duplican su tamaño, lo cual a la larga sirve como fuente proteínica. Para reducir el peso hasta lograr el peso de vuelo, reducen el tamaño de sus órganos y reabsorben partes de su intestino.

El combustible en forma de alimento que absorben estas aves en la Bahía de Delaware no se gasta completamente en el vuelo hacia las zonas de nidificación del ártico. Quizás al llegar encuentren una capa de 80% de nieve y la amenaza de una ventisca por la primavera tardía. Los insectos todavía no han emergido, de manera que los recursos alimenticios son escasos. Para sobrevivir durante la primera semana o dos de apareamiento, nidificación y puesta de huevos, deben almacenar mucha energía en forma de grasa.

La necesidad de llevar suficiente energía para lograr reproducirse aumenta la importancia de que haya suficiente alimento en la Bahía de Delaware, que es el punto de partida de Calidris canutus en su último tramo hacia el Ártico. Para lograr el peso de partida necesario, la sincronización es esencial; quizás tengan entre una y tres semanas para llegar a dicho peso de partida. Si no logran el peso de partida y tratan de reproducirse, el efecto global es una mayor mortalidad entre las aves adultas.

La supervivencia de las aves se debe encarar tomando en cuenta toda la ruta migratoria, desde la parada en la Bahía de Delaware hasta las zonas de reproducción en el ártico y las zonas de Sudamérica en las que pasan el invierno.